ÉXODO

El azul, agua profunda, contenida, inevitable. Avanza con la paciencia de lo esencial, modelando la superficie sin violencia, dejando marcas que no desaparecen. La tierra, en ocres y arenas desgastadas, guarda la memoria de lo que fue sostén, origen, permanencia.

No hay figuras ni horizonte. El movimiento sucede en silencio, como los grandes desplazamientos interiores. Cada textura es una huella, cada raspado una decisión. El Éxodo, no se narra, se siente. Partir, no siempre es moverse, a veces es dejar de ser el mismo.

Una obra sobre el tránsito, la transformación lenta y el instante en que ya no es posible permanecer y la valentía silenciosa de cambiar.